viernes, 12 de abril de 2013

Sublimación

-¡Calla y arregla de una vez la cisterna del váter, que gotea!
-¡Yo odio que me hables así! ¡Trátame con un mínimo de respeto!
-¡El respeto es adecuado para los super que cumplen con sus obligaciones no para los fracasados como yo!
-Coge el destornillador y métetelo por el culo, será divertido.
-Parece que eso se ha escapado del sótano otra vez. No tienes empaque para mantenerlo escondido y sabes que es un peligro si un otro lo descubre.
-Bébete todo el meado.
-¡Silencio los dos! Primero la cisterna, después yo busco un destornillador con punta roma.

viernes, 5 de abril de 2013

Las batallitas de Gerard

“Y tú para de leerme la mente, maleducado”. La miré haciéndome el sueco. Esa infiltrada me descubrió en la mitad del metro. Tuvo que detectarme con sensores, supongo que escondidos en su bolso. Fui un estúpido por no cerciorarme después. El caso es que me levanté y le golpee en el estómago. Aproveché su curvatura para regalarle un rodillazo en toda la cara. Salí del vagón en la parada siguiente y me metí en el hospital antes de que las fuerzas anti-cognimantes pudiesen seguirme. Como le dije, el tratamiento es innecesario. Lo que necesito es una ruta de escape y la necesito ya.

lunes, 11 de marzo de 2013

Escasez de fondos

Sólo a las niñas guapas y a los hermanos que se las presentaban les estaba destinado el ágape nocturno. Los entrantes consistían en pinchitos de carne a la brasa en una cama de canónigos. El primer plato, costillar en una reducción de Pedro Ximenez. El segundo, filetes de papada con col. Para terminar, un cocktail de lengua al vodka rojo con grosellas. Cuando Amparo acabó todo preparó un cigarro para digerir cómodamente la cena. Un camarero atento se aproximó y se lo retiró. “Los ahumados se servirán dentro de una semana señorita. No está permitido perjudicar el menú de mañana”, le dijo. Los convites de las bodas no son lo que eran.

domingo, 24 de febrero de 2013

Wagner en tu bragatanga de a un euro, Juan

¡Oh Dios! De nuevo has vuelto borracha como una cuba. Todas tus fiestas nocturnas, tu falta de control, tu poco amor propio. No tienes remedio maldita ramera. ¿Quién se tiene que ocupar ahora de esto? De nuevo yo, supongo. Me conviertes en un miserable, en un mendigo de mi propio piso. Compartirlo contigo fue un gran error, fue un acierto terrible. Te recogí de la calle, cuando en tu casa te despreciaban por ser como eras, por tu maldición de sangre, por tu terrible realidad, y te refugié y guié por este Madrid que empezaba a dar aire a gentuza como tú. Me tragué mis opiniones y mis prejuicios, te presté dinero, te acompañé a tus reuniones al principio... y así me lo pagas.
Ya te veo por el fondo del pasillo, arrastrando los pies pesadamente hacia el baño. La primera meada de la resaca es la más difícil, quema como si fuese arena saliendo por la polla. Un volcán en tu entrepierna vomitando lava. Espero por tu bien que no tengas que cagar, eso sí que va a serte especial. Has dejado toda tu ropa tirada por el salón, puerca. ¿Anoche te pusiste el vestido rojo de lentejuelas? El espectáculo de Madame Bovary lo tienes que eliminar ya, está demasiado pasado. Quizá le guste todavía a algunos maricones viejos peinados con cortinilla, pero tienes que reciclarte si quieres seguir en el negocio, si quieres poder seguir pagando el piso y quedarte en la ciudad. Tendré que llevar los tacones al zapatero, se ha soltado el fieltro negro del derecho. El zapato izquierdo habrá que lavarlo bien, tiene una corrida reseca en la punta. ¿Burguer King para desayunar cuando has llegado? Te vas a poner como una vaca obesa y ya nadie va a querer verte. La puta ciudad y tus amigos te han hecho mucho daño, no has sacado nada bueno de ésto.
  • ¿¡Sabes donde está la crema de las estrías!?
  • ¡En el cajón de debajo del lavamanos, al lado del Hemoal!
Estoy cansado de ocuparme de todo en ésta casa, de saber donde tienes todas tus cosas, colocarlas y tener que recordártelo a gritos todas las mañanas de domingo. No eres nadie sin mí, maldita sea, y yo parezco tu puto criado en mi propia casa.
¡Arg...perra..... has vomitado en la puerta de la cocina! Ya decía yo que no era normal no oírte rugir al levantarte. Tiraré los restos de tu desayuno y echaré la ropa a la colada primero. Que no se me olvide apuntar lo del zapatero.
  • Te cojo tabaco, ¿dónde lo tienes?
  • Está encima de mi escritorio, el mechero está al lado.
  • Vale.
Joder, hueles a muerto. ¿Eso que tienes pierna abajo es sangre reseca? Siempre te gustaron gordas. Pánfila imbécil no conoces tus límites, un día de estos vamos a tener que ir otra vez a urgencias a que te cosan y creo que tu culo no da para más. Dios......hay tropezones de hamburguesa pegados al suelo, que asco. Voy a tener que rasparlo con la rasqueta.
  • ¿¡Oye quieres café y algo de comer!?
  • ¡Café! No tengo las tripas para nada.
  • Ya me lo imagino...¡un solo largo como siempre, ¿no?!
  • Sí, y no le eches azúcar que me estoy poniendo gorda.
Seguro que es por el azúcar del café, soplapollas. Ahora me tendré que lavar las manos con lejía para quitarme este olor a vómito de las manos. Tendría que haberme puesto los guantes. ¿Eso del suelo es un puto tampón? No aprenderás nunca zorra de los cojones. Eres incapaz de hacer nada a derechas. A veces creo que lo haces a propósito, que eres un desastre por el placer de verme humillarme, de verme arrodillarme a cada uno de tus caprichos. Yo estaba bien educado, fuí a buenos colegios...menos mal que mis padres murieron pronto para no verme en esta situación. Todavía está húmedo. Parece que el cabrón de ayer te dio bien duro hija de puta. Si has tenido que ponerte uno de éstos para empapar la sangre ha tenido que ser una polla de las que no se ven todos lo días. Seguro que se lo pediste a esa amiga tuya, esa lesbiana cocainómana que vive en Lavapiés. Te lo dio después de verte cojear entrando por la puerta de atrás del local, desde el callejón. No fue capaz de darte una mísera toallita para que te limpiaras. Menudos amigos tienes.
  • ¿Tú no tomas nada? Ven y hablamos un rato que llevamos dos días que casi no nos vemos.
  • Ya voy, ya voy.
  • ¿Eso es un té?
  • Sí, un té especial. Muy bueno para el hierro.
  • ¡¿Me cago en Dios eso es mi tampón?!
  • Sí. Lo he cogido del suelo del baño, después de que te lo quitases de tu falso coño de transexual sin dinero para la operación.
  • Oye subnormal, habérmelo dicho y lo hubiera recogido. No hace falta que hagas el gilipollas. ¡No! ¡Pero que cojones haces! ¡Échale azúcar por lo menos! Joder que puto asco.
Soy un monstruo. Un enfermo mental. Un psicópata. Soy anatema para la naturaleza. Mi mente es un queso lleno de gusanos. Estoy podrido por dentro. Mi alma es la mierda más fétida de Satanás. Sabe a sangre y a heces. Me destroza la garganta cuando baja, como tijeras rasgando hasta que lleguen al estómago. Es magnífico. Es la delicia de tu cuerpo, Juan. Estoy loco de tí, me has trastornado, me has convertido en la peor escoria del mundo. Yo fui tu cuna cuando llegaste a la ciudad y me has transformado para que sea lo más parecido a tu mundo. Soy una mierda de paloma estampada a los pies de una estatua ilustre.
  • Puto loco....¿está bueno al menos?
  • Está muy bueno.
  • A fin de cuentas la alimentación es una cuestión cultural, tampoco... tampoco hay que darle tantas vueltas. No soy una nazi de esas que hay por ahí, que van de liberales pero son unas zorras conservadoras.
  • ¿Tienes miedo de parecer nazi? Tú, una mujer con polla de 42 años que se dedica a hacer bailes de cabaret en clubs nocturnos para maricones.
  • No me refería a eso.
  • Ten cuidado, se empieza negando esas cosas y luego dices que el Holocausto es el Holocuento y que Polonia no fue masacrada.
  • Oye que te den por culo tío, sabes por qué lo estaba diciendo. Quería quitarle peso a esa mierda que te estás bebiendo. Aún así, los judíos también hicieron lo suyo, es decir, acaparaban el dinero y todo eso. Se inventaron lo de los bancos y la moral judeocristiana que ha reprimido tanto a mi gente.
  • “A mi gente”...¿vas a poner una bomba en una cervecería dentro de poco?
  • Bah, que te follen.
  • Ojalá.
En el fondo le gusta. Le pone lo que estoy haciendo. Nadie que haya conocido ha hecho locuras como ésta por ella. Yo me bebo la sangre de tu recto lacerado para demostrarte mi aprecio. Con las extensiones cayéndose, el rimel corrido, la nueva barba asomando, los pechos de hombre envejeciendo al aire, el tanga torcido, la pierna recorrida por un hilo de sangre seca...con ese aspecto de maldita puta destrozada, a la vez tan bella, tan solemne, tan digna en toda tu miseria.
  • Tienes escondido a Wagner en tu bragatanga de a un euro, Juan. Déjalo salir de vez en cuando, que lo vas a gasear sin querer.
  • Voy a ducharme y a dormir otro poco cabronazo, he tenido suficiente por esta semana.
Sí, pero te vas meneando el culo sabiendo que te estoy mirando mientras me bebo tu falsa regla, emigrante de las paredes de tu colon. Te has dado cuenta de lo que hay, sabes lo que pretendo. Mi mirada me ha delatado, tal y como quería, y lo has recibido con gusto. Seguro que te masturbas pensando en mí, que mientras te rompen el culo grandes rabos africanos piensas en mí. Algún día seré yo el que te tire del pelo y te haga gritar. Seré el que se corre encima de tus tacones y el que te haga sangrar. Te follaré como no te han follado en la vida, como un asesino que lleva años esperando consumar. Mi polla va a ser como el cuchillo del jardín de las delicias. Entrando a matar y matando de placer. No he dejado tantas mujeres en la estacada para nada. No he estado recogiendo tus destrozos por amor al arte. Y tú eso lo has sabido siempre, desde aquel momento en el que te recibí en el portal. Con tu pinta de marica asustada, de pueblerino sensible al que el cura ha pretendido arreglar. Ay Juan, he sido tu salvavidas todos estos años. Me has oído quejarme de ti muchas veces, pero nunca te he amenazado con echarte. Me has visto solícito y comprensivo contigo. Pero no me has visto mirarte, tantear tu terreno, pasear por tu habitación, ponerme tu ropa, echar tu perfume en mi almohada. Si sólo hubieses estado un poco menos borracha o menos pendiente de tus enemas te habrías percatado de la verdad. He sido tu pagafantas y lo he consumado hoy. Quizás sea eso lo que le hace falta a todos esos que sirven de paño de lágrimas de otras mujeres y no meten ni la mano entre sus piernas, beberse un té con la sangre de su regla. Atravesar las líneas del buen gusto y la corrección para mostrar sus intenciones. Inmolarse físicamente por la causa, para lograrla en un último estallido. Allí cuando caigan todas las barreras, en ese acto de darle un trago al líquido rojizo, ahí surgirá la verdad de los sentimientos mutuos. La total entrega está contenida en una taza, la total deuda en la cara de horror y deseo de la otra persona. Y es total deuda porque me debes mucho, me lo debes todo, y por eso estás enamorada de mí. Necesitas alguien que te cuide y te cubra. En todos los sentidos.

  • Oye, ¿tienes algo que hacer? Si no....podrías tumbarte conmigo y hablamos un rato mientras nos vamos durmiendo.
  • Vale, pero píntate los labios con ese tono tan fuerte que tienes por ahí.
  • ¿Por?
  • Porque una mujer digna de mi presencia en la cama, aun para dormir, tiene que ir bien pintada.
Ha sonreído. Definitivamente has caído en mi falta de cojones y exceso de buenas formas. Te quiero, Juan. Tú a mi no, tu a mí me adoras.


jueves, 24 de enero de 2013

Inefable azul


Rezar le ayudaba a controlar su necesidades corporales. Usaba el Padre Nuestro como un mantra, repetido como metrónomo para Bebop. No se detenía en los silencios del abismo del verso, era pura mecánica de enunciación. Trabajo cognitivo-conductual del básico. Concentrado como estaba en encerrar su orina durante los 30 minutos de metro, entró en un bucle contemplativo. Percibió la sombra del polvo en el aire y accedió a un cián desconocido para él. Las clases de reiki le habían funcionado al final, el ritualismo cristiano era un buen catalizador para comprobar el cosmos. No pensó que era la metanfetamina.

sábado, 4 de febrero de 2012

Principios fundamentales del cristianismo

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Parábola de la esencia de la piedad.

Derramar el vino como un río intempestivo que arrastra suciedad. Manchar el velo blanco de los pensamientos hasta dejarlo irreconocible. Volver a empezar. Acabar el borrón y cuenta nueva en el borrón. Usar la porquería como sustento de la nueva claridad. Ocultar bajo resplandor lo que por su entidad misma encubre el brillo. Hacer verdad de la ponzoña sin dejarla salir. Crear un manto de desechos que ilumine simulando un faro. Utilizar de guía en la noche el mal antiguo. Perpetuar el desastre. Devorar el cadáver propio para alimentarse. Usar de energía el resultado de la muerte. Morir en el recorrido tenebroso. Volver a digerir la basura sin regurgitar nada. Rasgar la catarsis y usarla de calzado. Temer a la noche siendo la noche misma la que empuja. Caminar con intención de huir. Huir hacia lo espantoso. Hacer caso omiso de la duda. Extinguirse como fósforo en un día ventoso. Hacer del viento el propio nombre. Soplar para invocar el miedo de uno. Acariciar el pánico. Morir de él. Renacer y crecer en él. Ser fulminado por la luz. Mantenerse en la sombra. Anidar en ella. Temblar por ella. Destruir desde ella.

lunes, 16 de enero de 2012

Presente minuscuamperfecto


Quizás el aspecto más representativo del presente sea su condición de acto absoluto, su realidad fugaz, su estado pretérito tras su realización inmediata. Además de eso, ocurre que es algo trascendental, global, masivo y sincrónico a todos los rincones del planeta, como si a pesar de las diferencias existiese algo verdaderamente común. Lamentablemente parece imposible contemplarlo en su totalidad, estamos obligados a reducirlo a nuestro pequeño círculo, a nuestra minúscula porción de realidad. Aun si fuésemos capaces de observar el presente como a través de un prisma que nos permitiese abarcarlo en su inmensidad, en su completud, las aristas de ese cristal arrancarían lo que de natural tiene este punto temporal: su continuidad perfecta.

Sirva esto pues de escueta declaración de intenciones. Ni más ni menos que la mera intención de relatar un presente que anuncia un futuro próximo, siendo ya baldosa en un sendero pasado. Un intento de plasmar lo que abarca mi posición en el mundo, de forma terapéutica y con vistas a un desarrollo de mis ideas y técnica. Como ya he dicho, nada perfecto, haga lo que haga, para bien o para mal, siempre es un presente minuscuamperfecto.